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La mesa del café. Libro de artista.


Ayer terminé este Libro de artista: La mesa del café.

Mis endorfinas  a tope cuando al fin le vi el camino  de resolución. Como si el tema mismo,  el café, hubiera entrado a mi proceso creativo, dándome lucidez y claridad.
Tuve presente mientras trabajaba, el camino, que recorrí, para arribar a la pieza como está ahora.
También, hoy en la mañana, en las páginas que escribo desde hace unos meses, pude penetrar más aún en la trama y deshilvanar los puntos que había tocado para tener el libro listo, y pensé compartilo.




libro de artista la mesa del café

libro de artista la mesa del café


Antes de hablarte de eso, por si te interesa, te cuento de qué se trata el proyecto.
Es una caja cuadrada, como mesa, contenedora de una serie de páginas sueltas con historias, instantes emocionales que hoy puedo significar y que ocurrieron en torno a una mesa de café.
Las técnicas gráficas y plásticas que usé fueron: seis páginas con estampas, Grabado en linóleo, transferencias, escritura directa en las hojas que fueron previamente teñidas.

Cartotecnia para la caja, cubierta con tela  teñida y texturada como costal, con distintos tintes y procesos y colocación de un mosaico de piel grabado en tórculo con granos de café.

Color de acuerdo a la temática.

libro de artista caja


libro de artista caja

Ahora te comparto parte del proceso creativo en sí.
Hace unos meses, en un grupo de escritura en el que participo, varias mujeres casualmente narraron sus pequeñas grandes historias en torno a un momento de café. Yo misma, que olía en cada desayuno mientras revoloteaban palabras en mi garganta, pensé, "podríamos escribir un algo colectivo en torno al tema". Ahí quedó.


linografía transferencia libro de artista caja
                                   

linografía transferencia libro de artista caja
                                   

Tiempo después, escribiendo mis páginas de la mañana, las rigurosas tres que sugiere el libro de Julia Cameron, me vi diciendo que sería bueno recopilar emociones y vocablos en torno a lo que la bebida y sus entornos evocan y provocan en mí. 
Así, ese viernes, me puse a bocetar granos de café sobre una textura de mesa. Teñí las hojas, hice transferencias, linóleo tallado, tinta, tórculo y quedaron listas seis páginas que guardé en un cajón sin saber cómo habría de seguir. 

El jueves pasado, abrumada y sin poderme concentrar en trabajar, dije basta! y volví a las estampas guardadas. Luego de un rato, de mirarlas y sentirlas, bajada mi autocensura y mi nivel de presión, me dejé llevar por mi verborragia permitiendo que las palabras cayeran de mis dedos con tinta color marrón sobre ese papel tan bonito de algodón. 

Mi letra no es de fácil lectura, la forma circular que decidí usar para desarrollar el párrafo, tampoco permite legibilidad pronta y simple. Tampoco es simple una charla de café, y mínimo, amerita tiempo y disposición, no?

La prima Adriana, mis amigas de siempre, el amor de hoy y el desamor de ayer, los ojos café claro de mis hijos, el café aguado que aprendí a tomar en Mexico, los sueños que ayer tuve y que hoy renuevo, allí quedaron, escritas, de puño y letra. 

linografía transferencia libro de artista caja


Mientras, aparecía lo demás, la idea de la caja, cuadrada, como las mesas del Cairo, la cafetería por excelencia de mi pueblo, y del color que no podía ser otro. Lo demás, no sé, texturas, formas ajustadas, medidas, más recursos, y algunos recuerdos extras. 


Quizá haga una pequeña edición de esta pieza, en blanco, para que cada quien escriba sus tazas de café ¿gustas?




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