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Un bullet journal fallido

Un bullet journal fallido.

En el hacer está el rastro, y el triunfo.

Hace un par de años  decidí hacer un cuaderno maravilloso, justo, el soñado, para iniciar el año aplicando  la metodología, tan útil del Bullet Journal.


Deformación profesional, ansiedad, autoexigencias varias, me llevaron a dar mil vueltas para confeccionar el cuaderno de mis sueños, y de mi obsesión.

¡Luego de decidir formato, color de la portada, puntos, rayas , lisos, tamaño y cantidad de hojas, me pasó todo lo que no le ha de pasar a una encuadernadora profesional! (eso dicen, eso soy, no?)

No debería contarlo, pero, se me cortó el hilo, se me terminó la hebra antes de acabar de coser, se  manchó una hoja al pincharme, el lomo se redondeó indebidamente, y lo peor de lo peor, el papel que mandé a imprimir con rayas (fue la elección ganadora), resultó ser demasiado delgado y todos los plumones, plumas y plumines se transparentaban del otro lado de la hoja: ¡¡¡horror!!!

Aún así, empecé mi cuaderno, le di uso por una semana.
El papel de la tapa era bonito, y eso me reconfortaba de alguna manera, resultaba inspirador, pero no. En aquella navidad mi hija me había regalado unos marcadores punta pincel grandiosos que no iba a poder usar tampoco por la delgadez de las hojas! Oshhh.

Así que, con la cola entre las patas, otra vez, papel, aguja, hilo, cartón, papel grueso y probado,  en plena tarde fría, me puse a armar otro.
Me dio mucha pena tirar más de 200 páginas, aunque no las deseché, las usé para mis páginas de la mañana, saben de qué se trata eso? Puedes verlo acá.
Papel Ingres Fabriano, más grande, motivos japoneses de un papel que me trajeron de NY, con compensaciones para pegarle toda cosita que se me antoje sin temer a que el libro se deforme...
Me quedó tan bello!



Conclusiones:

  • La primera vez de algo no es la definitiva. Perdónate el error.
  • Si no hubiera puesto en marcha el diario fracaso, no hubiera sabido cómo hacer el que ahora disfruto. Acción mata miedo.
  • Bajar la autoexigencia por un lado, y decidirme por otro a hacer sin temor, relaja y hace que fluya! El tiempo, las hojas, el placer es mío!




A las encuadernadoras, también nos pasa!

Salud, y, ya empezaste el tuyo? Sabes de qué se trata el Bullet? Acá el video oficial. 

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GABINETE, arte textil + bitácora

Colección de Joyería textil + bitácora artesanal. 


¡Me urgen estas palabras!

Con ellas quiero contarte, así, alocada y rápidamente, para en seguida pasar a mostrarte estas bellezas (nada de modestias que minimicen lo que en verdad es), en las que estuvimos trabajando.
Hablo en plural, pues es ésta, una nueva colaboración: Itzel Gutiérrez es una muy talentosa joven, que lleva adelante MAMÍFERO, su proyecto de diseño textil, que puedes disfrutar en este video.

Trabajamos apasionadas en la entrañable GABINETE, Colección. 


ARTE-TEXTIL-BITÁCORA-GABINETE

Cada Gabinete está compuesto por una pieza de arte textil, un collar con dije, un libro bitácora y un frasco miniatura para intervenirlo todo con tu deseo y fantasía. 


ARTE-TEXTIL-BITÁCORA-GABINETE

ARTE-TEXTIL-BITÁCORA-GABINETE


Flores selváticas, insectos dorados con alas de seda y brillos y un soporte donde puedas anotar los sitios que con él visites.
Como en los antiguos gabinetes de curiosidades, puedes registrar los momentos, los hallazgos, los paisajes mentales y emocionales que transites cuando lleves la Joya contigo pendiendo de tu cuello.

ARTE-TEXTIL-BITÁCORA-GABINETE
JOYA TEXTIL, LATÓN, SEDA, ECOPRINT, FOIL

ARTE-TEXTIL-BITÁCORA-GABINETE
BITÁCORA, TAPA FLEXIBLE, PAPEL RECICLADO CON INCRUSTACIONES

Las técnicas

La bitácora está forrada de papel reciclado hecho en Chiapas, por el colectivo xoxil Leñateros y tienen incorporadas flores, culandrillo, especies y papel picado. Es de lomo cuadrado, tapas flexibles y cantos texturados. Como siempre, hasta el último suspiro, inspirado.

Las telas que baten alas en los insectos y en los pétalos, están teñidas con ecoprint, con el color de flores y plantas naturales.
Puedes ver el proceso de Itzel, no te lo pierdas, en este video.

Hemos puesto manos a la obra  más personas todavía, el carpintero de mi colonia, la hermana de Itzel, Becuana, en el vaciado en cera,  por ello en cada pieza, notarás mucha energía!

Ojalá te guste, te animes a llevarte uno, son sólo 12 gabinetes los que tenemos para escoger. 
Todos distintos y hermosos. 
Nos quedan sólo 3!! 
Pica acá y velos ya! 
















ESCRIBIR UN DIARIO

Hoy pedí que me contaran por qué escribir. 


Hoy pedí a quien mucho ama la palabra, que me contara de su por qué.
Mariana Mhel es una amorosa mujer, con una energía calma, luminosa que me despierta mucha curiosidad. Vive en otra ciudad, nuestros caminos se nos han cruzado algunas veces, y es de esas personas que desearías tener cerca para más a menudo compartir un té en el patio.
Les comparto lo que escribió:


"No sé muy bien por qué comencé a escribir un diario.





En ese entonces no era muy reflexiva, sólo describía a grandes rasgos lo que me había pasado en el día, sin hacer muchos juicios ni valoraciones, así que no lo expresé. Me había enamorado, eso sí. Quizá necesitaba hablar más de ese amor de lo que me parecía decoroso en público. Aunque según recuerdo, para cuando empecé el diario ya llevaba un par de años enamorada de la misma persona. (Siempre he sido bien capaz de mantener vivos durante años amores imaginarios.)




No parece que me motivara alguna angustia o una fantasía. Simplemente, un día comencé, por suerte, y no volví a parar. Sé que primero hubo una profunda atracción por la papelería. El material para escribir me encantaba (me fascina todavía), sentía un deseo irresistible de acercar la tinta al papel, de percibir su textura íntima a través de la pluma. Quizá por eso mis primeras entradas parecen tan poco sustanciosas, quizá fuera el acto de escribir lo que me interesaba.

Después, algo cambió. Pocos meses después de comenzar mi diario, murió mi abuelo. El primer muerto de mi vida. Es evidente que en ese momento la función del diario cambió por completo, de ser una bitácora se convirtió en un confidente silencioso. No había realmente hechos que contar; entonces, puse por escrito cómo me sentía, qué pensaba, mis recuerdos, mis esperanzas. Somos tan dueños de nuestros recuerdos como de nuestros olvidos, la diferencia es que estos últimos no los cargamos en la cabeza todo el tiempo.




Alguna vez, de niña, oí que mis papás tenían una conversación sobre una foto. Mi mamá se había hecho unas fotos en un estudio y no le había gustado cómo salió. Mi papá le dijo: “Guárdalas, ahorita no te gustan, pero a los 60 te van a encantar”. A los 60, pensaba mi papá, le iba a gustar su cara de alrededor de 35, sólo porque iba a ser su cara de joven, de más joven. De ninguna manera quisiera caer en el lugar común de que todo pasado fue mejor sólo porque fuimos más jóvenes o porque ya olvidamos las dificultades de entonces. Más bien, todos compartimos el misterio de tener un pasado, algo nuestro, pero sin cuerpo, un fantasma, una parte fundamental y maravillosa de nuestras vidas, pero que no existe. Así como las fotografías, los diarios, si los releemos, nos muestran un retrato de la persona que fuimos hace tiempo, algo que fue dejando de existir para abrir paso a lo que somos ahora.



En cualquier momento celebro la decisión de escribir diarios. No siempre aligeran el pensamiento, a veces, uno les da vueltas y vueltas por escrito a asuntos que, sin tanta tinta, se habrían disuelto más pronto. Sin embargo, lo que siempre me parece reconfortante, embriagante, es la sensación de encontrarme con una persona que se quedó en el tiempo, que creció, pero que de alguna manera no se perdió. Creo que escribirme y recordarme me ha servido para ir construyendo una mejor versión de mí misma, una mujer que se reconoce y se perdona, que se acepta y se critica, que se quiere profundamente."


Mariana Mhel.
Puedes ver su trabajo en  https://www.facebook.com/Bonsaiarteymanualidades/

¡Gracias Mariana! 
¿y tú? ¿por qué lo haces?

Puedes ver mis libros en blanco en Fetiches de Carton


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Escribir a mano

Escribir a mano.

Razonar, escribir, libros en blanco, la tesis!!


libreta o libros en blanco

Hoy quiero compartirte una de las tantas ideas que vengo engordando sobre los muchos usos de los libros en blanco, cuadernos o libretas.

Hace tiempo yo era una de las tantas personas que "debían la tesis". Unos diez años habían transcurrido desde mi última materia de Bellas Artes, una mudanza de país, hijos creciendo, diversos trabajos en medio, me separaban de ese momento que se vislumbraba como el gran hito del camino: "me recibí". 

En mis computadoras sucesivas empezaron a acumularse carpetas varias con el título raíz de "tesis", Tesis México, Tesis lecturas, Tesis proyecto, Tesis protocolo y algunas más ingeniosas también, pero igual de ineficaces a la luz de la verdad, ya que seguía yo sin avanzar ni en un título del utópico índice.

Alimentaba largas listas de bibliografía, resúmenes de textos, muchas citas, ordenadas, supuestamente organizadas, y seguía clavada en mi utopía. La frase maravillosa de Eduardo Galeano acerca de la misma, no se hacía efectiva: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para avanzar.”
Nada de nada. Aumentaban los métodos organizativos, la acumulación de datos y nada significativo de avance.

¿Escribir a mano aún?

No sé cómo llegó a mí un libro que hablaba de mapas mentales. El tema es hoy común en las escuelas y casi cualquier estudiante ha elaborado uno con más o menos beneplácito y aplicación significativa para el aprendizaje. Yo jamás había estudiado con ellos. ¡Soy ingreso 1985! Espero ese numerito brinde suficiente dimensión: soy una señora grande. 

El temita me atrajo. La propuesta de usar lápices de colores, plumones, figuras, al menos me brindaba la emoción de retomar el color y de rayar libremente y con buena excusa sobre papel. 
Pero... ¿y todo el bagaje digitalizado de información? Por un rato, y quién sabe cómo sucedió, me di la libertad de olvidarlo, y empecé por leer un texto y resumirlo a mano en un bibliorato grandote y feo pero de buen papel que alguien quizo descartar y yo rescaté para mis libros en blanco de colección. 

escribir a mano

escribir a mano

escribir a mano

La fiesta

Voy acá cerrando, lo que se produjo, créeme, fue algo maravilloso. 
Destrabé. 
No entiendo muy bien cómo, pero destrabé ese síntoma de acumuladora compusiva digital, para dedicarme a aprehender, escritura a mano de por medio, cada texto que debí leer para la mentada tesis. 


Y no digo que fue fácil ni todo se deslizó sin contrariedades, pero al final, la terminé. 

lapicera fuente personalizada
Mis amigas me regalaron este significativo objeto. 


Tuve una tutora de mi universidad, a distancia desde Rosario, y una amiga co-tutora en México. Fui a Argentina a rendirla, armé fiesta mexicana con papel picado y dulces típicos y cerré brindando un taller de arte y vida a mi gente querida. 

Taller arte vida tesis


Hay mucha información en la red sobre los beneficios de escribir a mano. Te dejo algunos de los artículos que me han gustado:



¿Pruebas? ¿me cuentas?
¿Tienes algún pendiente de esos vitales, intelectuales y que te comen el coco?
¿Escribes a mano aún?

Déjame tu comentario. Me gusta. 









Procesos de creación. Son raros...

Los procesos de creación son raros. 


Esta historia tiene pocos personajes y mucha nostalgia.


La principal es mi mamá que con su figura se despliega chiquita y triste.
Mi mamá que se perdió, que no es como era, con su cuerpo pequeño y su mente quién sabe dónde, está allá en Rosario, muy lejos de mí.

Inaccesible al presente, descolgada de su conciencia, sabe aún que yo soy yo, por un ratito, por unos minutos que le alcanzan para besarme y decirme que me quiere, cuando puedo viajar y verla.

Porota fue una modista genial. Con estudios y práctica, se lucía cosiéndole a todo el barrio. Pasión, buen trato, amor por su trabajo era lo que puntada tras puntada hacía que la eligieran.

Remendona o festiva, ella, sentada a la máquina, era una reina en su momento de gloria.

En los últimos tiempos, antes de que la enfermedad le quitaran totalmente la lucidez, se le había dado por cortar todo lo que se le cruzaba en cuadraditos. En el hogar, toallas, ropa, todo en minuciosos trozos cuadrados.
Teníamos la ilusión con mi hermano de que pudiera seguir cosiendo aunque sea a mano, pero las enfermeras le quitaron la tijera y creo que fue el último contacto con el oficio.

Obra de arte textil

Hace unos meses, le conté de ella a Valeria Gallo, la ilustradora mexicana. A Valeria le pareció una historia para ilustrar, pero a mí la sola idea de pensarla a mamá en pasado, me paralizó la emoción.

Tiempo después, me invitaron a participar de la Exposición Hilos y Lati2 que coordina la maestra Ana Mayoral en el Museo de Medicina de CDMX. La convocatoria pedía una "obra de arte textil que refiriera a la imagen del corazón anatómico".

Libro de arte textil

Y  salió, y por eso digo, que son raros los procesos creativos.




paginas de libro de artista textil

Mi obra, una serie de retales teñidos, impresos bordados, inspirados en ella y en la canción Honrar la vida que canta Mercedes Sosa. 
Retazos prendidos con alfileres, como mamá sujetaba todos los papeles y todo lo que de algún modo debía permanecer unido. Alfileres, símbolo de sujeción precaria, efímera, peligrosa.


libro de artista textil corazón anatómico

No basta latir, hay que honrar la vida. Como ella. 


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El arte de narrarnos, o no.

Hay días más mojados que otros.
A veces la lluvia de afuera y el llanto de adentro deciden danzar entre ellos y envolverme en mi propio cuerpo.
Y una que no sabe si dolerse de lo propio o de los amores que a otros se les escapan.

Hay momentos en que no ayudan ni los dientes para apretar en esta encía maltratada por la edad.

Y en ese instante, aparece algo de alguien que hizo su arte, y que pone en trazos, velocidad y música, todos esos qué, que no supe ni pude hoy poner.




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