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Las otras vidas

Letras, caligrafía, jugar. 

Las otras vidas. 


Yo tengo planeadas por lo menos cuatro o cinco de mis vidas próximas.

En ésta de encuadernadora artesanal, ya no llego a aprender todo lo que deseo, pero mi alma inquieta no se perderá la posibilidad de hacerlo, así que ando pensando regresos al mundo terrenal para ser ilustradora, arquitecta, jardinera, calígrafa y bailarina de danza contemporánea (ojalá mi cuerpo en ese estadio se preste o yo tenga menos prejuicios para moverme con gozo y gracia), .
He de regresar y es mi deseo, obviamente, no para pagar karmas, si no para seguir aprendiendo, y dicho así, al menos a mí me suena bien.

Mientras, en este plano / tiempo que hoy me toca, hago mis intentos con algunos de estos tópicos.

¿Me estás imaginando volando por los aires? ¿O acariciando el suelo, bailando, simulando caminar como cangrejo de movimientos sutiles?
¿Acaso pensaste en mi actual estudio lleno de planos y reglas de madera (de las vintage por supuesto) proyectando una torre en castillos de arena?
No, mis ensayos, mis intentos cada tanto, son caligráficos y los hago con tinta, pluma, pizarrones, plumones y mucha alegría, ¿te muestro?


ejercicio-caligráfico-méxico


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Los maestros de caligrafía se estarán retorciendo de ver mi tremendo riesgo, pero a mí me gusta jugar, desde siempre, con eso de las letras. Las he dibujado en ropa, papeles, paredes, carteles, y qué se yo en cuántos objetos más.

¿Caradura absoluta? ya sé, pero nadie se ha quejado abiertamente. ¿La libertad creativa que manifiesto y promuevo me habrá absuelto de crimen y cargo? Eso es No Negociable.




En el post anterior te contaba de las habilidades mentales extras que aporta el escribir a mano y te mostré en qué use un bibliorato feo, pero re-lindo, ja, que me sirvió para avanzar nada menos que la tesis. Ahora te muestro en qué uso este librito de papel de algodón que me gusta enseñarles a construir como precalentamiento, por su simplicidad a las alumnas en mis talleres.




También me suelo armar unos enormes con papeles de descarte, para probar pinceles o herramientas caseras de diferentes tamaños y los distintos resultados de tintas o anilinas.
Es lo bueno del oficio de la encuadernación, hacerme mis propios soportes de escritura, te aliento a que pruebes, hay estructuras simples y resultará gratificante que lo intentes. Y si no, puedes buscar en el mercado, ¡hay tanto cuaderno artesanal en México y tan bellos!

También me gustaría contagiarte el deseo de acercarte a algún experto en materia de caligrafía y tomar taller o curso. Puedes pedirlo de regalo de cumpleaños, navidades, o  como declaración de simple amor. ;)
¡Yo casi a punto de cumplir 50, pienso, que sería un bonito detalle me regalaran esa posibilidad!

Te dejo una perlita. Si quieres ver letras lindas, lindas, investiga sobre Loredana Zega. ¡Esta artista, combina escritura, danza y música, triple placer! Me cuentas.

Y vamos armando la lista de posibilidades de uso de los cuadernos en blanco.


  • Bibliorato para mapas mentales que nos destrabe en la tesina de grado.
  • Cuaderno de papel de algodón, costura copta de 4 agujas para jugar a hacer letras bonitas.


Tú, sí, tú, ¿tienes como yo mil deseos que sabes por ahora son inabarcables, pero no por ello menos deseables?
¡Cuéntame! 





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