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Procesos de creación. Son raros...

Los procesos de creación son raros. 


Esta historia tiene pocos personajes y mucha nostalgia.


La principal es mi mamá que con su figura se despliega chiquita y triste.
Mi mamá que se perdió, que no es como era, con su cuerpo pequeño y su mente quién sabe dónde, está allá en Rosario, muy lejos de mí.

Inaccesible al presente, descolgada de su conciencia, sabe aún que yo soy yo, por un ratito, por unos minutos que le alcanzan para besarme y decirme que me quiere, cuando puedo viajar y verla.

Porota fue una modista genial. Con estudios y práctica, se lucía cosiéndole a todo el barrio. Pasión, buen trato, amor por su trabajo era lo que puntada tras puntada hacía que la eligieran.

Remendona o festiva, ella, sentada a la máquina, era una reina en su momento de gloria.

En los últimos tiempos, antes de que la enfermedad le quitaran totalmente la lucidez, se le había dado por cortar todo lo que se le cruzaba en cuadraditos. En el hogar, toallas, ropa, todo en minuciosos trozos cuadrados.
Teníamos la ilusión con mi hermano de que pudiera seguir cosiendo aunque sea a mano, pero las enfermeras le quitaron la tijera y creo que fue el último contacto con el oficio.

Obra de arte textil

Hace unos meses, le conté de ella a Valeria Gallo, la ilustradora mexicana. A Valeria le pareció una historia para ilustrar, pero a mí la sola idea de pensarla a mamá en pasado, me paralizó la emoción.

Tiempo después, me invitaron a participar de la Exposición Hilos y Lati2 que coordina la maestra Ana Mayoral en el Museo de Medicina de CDMX. La convocatoria pedía una "obra de arte textil que refiriera a la imagen del corazón anatómico".

Libro de arte textil

Y  salió, y por eso digo, que son raros los procesos creativos.




paginas de libro de artista textil

Mi obra, una serie de retales teñidos, impresos bordados, inspirados en ella y en la canción Honrar la vida que canta Mercedes Sosa. 
Retazos prendidos con alfileres, como mamá sujetaba todos los papeles y todo lo que de algún modo debía permanecer unido. Alfileres, símbolo de sujeción precaria, efímera, peligrosa.


libro de artista textil corazón anatómico

No basta latir, hay que honrar la vida. Como ella. 





El arte de narrarnos, o no.

Hay días más mojados que otros.
A veces la lluvia de afuera y el llanto de adentro deciden danzar entre ellos y envolverme en mi propio cuerpo.
Y una que no sabe si dolerse de lo propio o de los amores que a otros se les escapan.

Hay momentos en que no ayudan ni los dientes para apretar en esta encía maltratada por la edad.

Y en ese instante, aparece algo de alguien que hizo su arte, y que pone en trazos, velocidad y música, todos esos qué, que no supe ni pude hoy poner.





A la selva, libro de artista.



Estoy tomando un taller que se llama Bitácora como proceso autobiográfico que imparte la maestra Ana Mayoral, en su estudio del centro de CDMX. Lindo, intenso, robusto de posibilidades, claro, si quieres sumergirte en tus-mis adentros! Y quiero. 

Este Libro de artista fue concebido como parte de un ejercicio en el que había que crear un personaje (siempre yo, desde mí, atendiendo al proceso del curso) y situarlo en una historia de seis cuadros. Un deseo: ir a la selva con Eva, a conocer, a estudiar, a mojarme, a gozar! 

Otra de las indicaciones o sugerencias, fue la de calar, cortar, hacer lo que llaman también Paper cut. Elegí el collage para mis personajes y un popurrí de materiales y texturas. Papeles hechos a mano, de fibras, amate, varios. 
La encuadernación en base a un origami donde guardé las seis postales. 
Me gustó mucho hacerlo! 

Rosario, el generoso Paraná

Estando en Rosario, descansando un poco, trabajando otro tanto, ejerciendo con amor la mayoría de los roles que elijo, tuve la suerte de detenerme en lo que el Paraná me regalaba: 

fue espejo, 
bruma, confusión,
metáfora de ciclos, 
tempestad en ciernes y 
belleza imperiosa. 

Recogí con la vista, con la palabra contenida y con el deseo de escribir y contarlo. 

Ahora te lo muestro a ti, a vos, pero en esos días, pude contarle a ella, del río, de este agua que nos corre por las memorias. 





























La mesa del café. Libro de artista.

 Libro de artista: La mesa del café.

Mis endorfinas  a tope cuando al fin le vi el camino  de resolución. Como si el tema mismo,  el café, hubiera entrado a mi proceso creativo, dándome lucidez y claridad.
Tuve presente mientras trabajaba, el camino, que recorrí, para arribar a la pieza como está ahora.
También, hoy en la mañana, en las páginas que escribo desde hace unos meses, pude penetrar más aún en la trama y deshilvanar los puntos que había tocado para tener el libro listo, y pensé compartilo.




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Antes de hablarte de eso, por si te interesa, te cuento de qué se trata el proyecto.
Es una caja cuadrada, como mesa, contenedora de una serie de páginas sueltas con historias, instantes emocionales que hoy puedo significar y que ocurrieron en torno a una mesa de café.
Las técnicas gráficas y plásticas que usé fueron: seis páginas con estampas, Grabado en linóleo, transferencias, escritura directa en las hojas que fueron previamente teñidas.

Cartotecnia para la caja, cubierta con tela  teñida y texturada como costal, con distintos tintes y procesos y colocación de un mosaico de piel grabado en tórculo con granos de café.

Color de acuerdo a la temática.

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Ahora te comparto parte del proceso creativo en sí.
Hace unos meses, en un grupo de escritura en el que participo, varias mujeres casualmente narraron sus pequeñas grandes historias en torno a un momento de café. Yo misma, que olía en cada desayuno mientras revoloteaban palabras en mi garganta, pensé, "podríamos escribir un algo colectivo en torno al tema". Ahí quedó.


linografía transferencia libro de artista caja
                                   

linografía transferencia libro de artista caja
                                   

Tiempo después, escribiendo mis páginas de la mañana, las rigurosas tres que sugiere el libro de Julia Cameron, me vi diciendo que sería bueno recopilar emociones y vocablos en torno a lo que la bebida y sus entornos evocan y provocan en mí. 
Así, ese viernes, me puse a bocetar granos de café sobre una textura de mesa. Teñí las hojas, hice transferencias, linóleo tallado, tinta, tórculo y quedaron listas seis páginas que guardé en un cajón sin saber cómo habría de seguir. 

El jueves pasado, abrumada y sin poderme concentrar en trabajar, dije basta! y volví a las estampas guardadas. Luego de un rato, de mirarlas y sentirlas, bajada mi autocensura y mi nivel de presión, me dejé llevar por mi verborragia permitiendo que las palabras cayeran de mis dedos con tinta color marrón sobre ese papel tan bonito de algodón. 

Mi letra no es de fácil lectura, la forma circular que decidí usar para desarrollar el párrafo, tampoco permite legibilidad pronta y simple. Tampoco es simple una charla de café, y mínimo, amerita tiempo y disposición, no?

La prima Adriana, mis amigas de siempre, el amor de hoy y el desamor de ayer, los ojos café claro de mis hijos, el café aguado que aprendí a tomar en Mexico, los sueños que ayer tuve y que hoy renuevo, allí quedaron, escritas, de puño y letra. 

linografía transferencia libro de artista caja


Mientras, aparecía lo demás, la idea de la caja, cuadrada, como las mesas del Cairo, la cafetería por excelencia de mi pueblo, y del color que no podía ser otro. Lo demás, no sé, texturas, formas ajustadas, medidas, más recursos, y algunos recuerdos extras. 


Quizá haga una pequeña edición de esta pieza, en blanco, para que cada quien escriba sus tazas de café ¿gustas?




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