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JARDÍN DE IDEAS. CON SARA NIETTO


¡Extra, extra, primicia!

  

¿Qué hay de nuevo? 

Un libro de autor colaborativo, cuento ilustrado.

¿Quiénes? 

¡Sara Nietto y yo! 

Así sucedió: 

Le propuse a Sara hacer juntas ** un libro, sólo le di el formato: se trabaja una hoja completa con todos los folios, se manda a imprimir, se hacen un par de cortes y plegando, surge una especie de librito origami.  Lo demás, pura belleza, es cosa suya, de sus manos y de su inquieta imaginación. Yo haría la edición y la materialización.

** (cabe aclarar que Sara está en Mendoza Argentina, y yo estoy en Ciudad de México. Pero apelando a la experiencia de años, buscando quiénes se suman a la cadena de favores de llevar y traer cosas Argentina/ México, confiamos que así sucederá, y la mitad de esta edición de 100 ejemplares, pronto estará en manos de cada una)

Les cuento algo más sobre lo que le da sentido a mi alegría.
Al iniciar cada año, me regalo una palabra o una idea que irá guiándome por los siguientes meses. No hago  lista interminable de objetivos que  me funciona más  como traba culposa, es más bien una alusión inspiradora, una especie de espíritu de acción, un refuerzo para la motivación cuando me disperso entre mis mil caminos de intereses.

En una ocasión me dije: no dejaré pasar a la gente valiosa, así que fue un año de conocer personas, frecuentar más amistades, digamos, socializar mejor, algo que requiere esfuerzo en esta ciudad donde el tiempo se diluye en horas de tránsito, por ejemplo.
El 2014 fue, por ejemplo, año de libros de artista, y a eso me dediqué desde el aprendizaje, las horas de ocio, y lo tomé como mi modo de expresión.

El 2017, me gusta para "año de colaboraciones". Trabajar uniendo inspiración,  fuerzas, o ideas al lado de gente que admiro, me parece un placer supremo! ¡Y si se dan una vuelta por los sitios de la ilustradora Sara, entenderán mejor porqué digo lo que digo, sus imágenes son hermosas!


Me dejo de tanto suspenso y les comparto las imágenes y un resumen al final de mi parte en proceso.
Quedó un libro muy  bonito, pequeño de tamaño y enorme en belleza! Quien guste tener uno, estarán listos en la Feria Quehacer del libro en CDMX y pronto en Mendoza con Sara.


Cuento, Sara Nietto. Plana previa al plegado.



 

Taxonomía de un jardín no ordinario. Tapa
Taxonomía de un jardín no ordinario. Tapa
Taxonomía de un jardín no ordinario. verde
verde
Luego de investigar en varios formatos y materiales, me decidí por hacer esta especie de bolsita para ir al mercado por plantitas nuevas para mi jardín. 

Té con leche
betabel

  
telas teñidas
jugar con el color


Teñido telas libro
Teñido para las bolsas


PD:  A fin del año pasado, en el grupo de Paula Lesina surgió el reto de hacer colaboraciones en nuestros respectivos blogs, allí nos conocimos, gracias Paula!


DESCANSOS, GANARSE LA NADA


Tengo un gran sillón gris plomo. 


En nuestra casa de infancia nunca hubo una sala confortable. En una época se destinó a algo parecido la habitación insulsa de la entrada, con un incómodo y feo diván, que nadie usó jamás: frío en invierno, y plasticoso para el verano. Las paredes mudas, sin pintura decente, y el paso obligado por allí no ofrecían deseos de permanencia relajada.

La estancia principal era la cocina. Modesta con su gran mesa, el televisor ruidoso, y el sonido extra de la radio desde el patio contiguo.
Mi teoría es que en las casas de los descendientes de italianos, en Argentina, al menos, no teníamos un lugar de descanso. No recuerdo a mis padres en esa actitud. Cuanto mucho, mi papá deambulando por el patio planeando hacer algo y mi mamá, llegada de la oficina, cosiendo y corriendo. 

Desde que construyo mis hogares, siempre he forjado intentos de living y descanso. A menudo lo logro y muchas veces sigo replicando la lógica familiar de no parar jamás.


Hoy tengo un gran espacio sillón, mullido, luminoso, rodeado de plantas, con el cielo a mano, que disfrutamos con los gatos de vez en cuando, más ellos que yo, claramente.
Domingo, pasa el tiempo, pero nunca en día completo.
¿Es menester ganarse esa nada? 

ESCARTIVANAS. TALLER DE ENCUADERNACIÓN



Escartivanas

Las Escartivanas o Cartivanas son extensiones o prolongaciones  de un libro, que se colocan entre el cuadernillo y el lomo. En la mayoría de los casos son tiras hechas de papel o cartulina y van cosidas al cuadernillo, aunque también podrían ser pegadas al mismo. 

¿Para qué sirven?

Sus funciones estructurales son varias, y se utilizan en: 
      Libros que han quedado con poco margen interior en sus páginas.
Libros con láminas o ilustraciones, para que no corran peligro al ser encuadernadas y que se pierda su visibilidad completa. 
 Libros que poseen páginas de papel muy rígido o a contrafibra para permitir que las páginas puedan tener una mejor apertura. 
      En libros antiguos o muy delicadosa proteger con criterios de conservación.
 Se usa también para restaurar libros por ejemplo cuando tenemos una hoja suelta o un grabado y lo queremos reponer.
 Para generar compensaciones en el caso de álbumes, como será nuestro caso en el taller

Usos estéticos.

      Podemos usar escartivanas de colores y tamaños contratantes integrándolas y enriqueciendo el diseño.
      También, jugando con el ancho de la escartivana lograríamos modificar las proporciones del libro.



TALLER. 

Objetivos
Conocerás y aplicarás la técnica.
Realizarás un álbum contenedor para memorabilias.
Profundizarás los conocimientos adquiridos en talleres anteriores.


¿Cuándo?
25 y 26 de febrero 2017.
10 horas totales.
Inversión: $900 
Incluyo materiales de primera calidad, herramientas en préstamo. Café y tentempié. 


¿Dónde? 
Mi estudio. Naucalpan. Lomas Verdes


¿Cómo?
Reservo plaza con el pago del 50% 
borghisilvia@gmail.com 






DIARIO DE VIAJE


Estoy de vacaciones, aún sin salir de casa. Escribo un Diario de viaje emocional.
En pocos días cumpliré mis primeros 50 años y mis amigas, mis hermanas, que vendrán a visitarme a México para celebrar juntas la vida, me han regalado un curso sobre escritura de viajes. Estoy maravillada, simplemente. Les comparto algo que escribí allí, vamos apenas iniciando.

diario de viaje


Pequeña geografía política.
Desayuno un café negro y un pan como cada mañana en la barra de la cocina, de frente a la mesa del comedor que jamás se usa y a mi izquierda observo la pequeño patio.
La zotehuela quedó reducida, cuando Eva destinó el espacio mayor de fondo a recámara principal. 
El departamento está en la planta baja de uno de los edificios que con algunas casas y áreas verdes bien recortadas, conforman el conjunto habitacional donde vivo desde que llegué a estas tierras mexicanas. La construcción tendrá unos cuarenta años, hecha sin muchos detalles decorativos, he llegado a pensar que es insípida y ahistórica, aunque estoy segura de ser injusta con esa definición. 

La tapia limítrofe por el lado de mi patio da a los jardines de una escuela de niños popis en un barrio popular. De ese lado, paralelos a la medianera crecen algunos árboles de diferentes edades y especies. En ellos, y en el pino viejo que acaban de derribar, viven y vivían cantidad de pájaros. Sé con certeza de una pareja de carpinteros que trabaja con persistencia, de los nidos de muchos colibríes que llegan a comer del bebedero que le hemos puesto, del otro lado de la casa, y de bandadas ruidosas que cuando el sol colinda con la oscuridad cayendo la tarde, se refugian en ellos. 
Digamos, ese fondo es mi fondo, es de algún modo mi patio si levanto la vista y abro mi escucha.
Sin embargo, en la geografía política que marca, existe una pared, la barda, un tope cierto al ojo con sus dos metros cuadrados. Esa pared la he pintado muchas veces, el color de la casa vive en ella. Fue amarillo oro, naranja naranja, tubo rayas verticales grises y aburridas, azul cielo de Rosario, por supuesto rosa mexicano, y ahora un flamante morado uva. 

patio con flores

En mi patio además reina la lavadora resguardada por un ejército de tiliches, esos, que están en el limbo de “ya no me interesas pero aún no puedo deshacerme de ti”.
Hay una pequeña mesa blanca, dos sillas de playa vírgenes de mar y un montón de otras plantas, un bosque de diversidad regional. Conviven helechos, agaves, cactáceas, suculentas y flores recién compradas en el mercado Xochimilco y la memoria histórica de mis viajes por México, si observas atentamente las edades y los estilos de las macetas que se amontonan en los rincones.
Hay también, para poder documentarse en este mapa de palabras, algunos tesoros fuera de época: un candil de metal negro, recortando una calaca que se enciende si prendes la vela, tres pimpollos de azáleas (sí, con acento) a punto de estallar en este invierno y una diminutísima flor que ha mutado en mandala celestial.

flor mandala

¿Tú, si, tú, registras tus viajes?

Mi Bullet journal

Mi Bullet Journal

En el hacer está el rastro, y el triunfo.
Hace unos días decidí hacer mi diario 2017 con la metodología, tan de moda, de un Bullet Journal.

Deformación profesional, ansiedad, autoexigencias varias, me llevaron a dar mil vueltas para confeccionar el cuaderno de mis sueños, y de mi obsesión.

¡Luego de decidir formato, colores, rayas o no rayas, tamaño, me pasó todo lo que no le ha de pasar a una encuadernadora profesional!

No debería contarlo, pero, se me cortó el hilo, se me terminó la hebra antes de acabar de coser, se  manchó de sangre luego de pincharme, el lomo se redondeó indebidamente, y lo peor de lo peor, el papel que mandé a imprimir con rayas (así se sugiere para el Bullet), resultó ser demasiado delgado y todos los plumones, plumas y plumines se transparentaban del otro lado de la hoja: ¡¡¡horror!!!

Aún así, empecé mi cuaderno y le di uso por una semana. El papel de la tapa es lindo, y eso me reconfortaba de alguna manera, pero no. En Navidad mi hija me regaló unos plumines punta pincel grandiosos que no iba a poder usar tampoco por la delgadez de las hojas!

Así que ayer, jornada navideña, aflojando con la pena de tirar más de 200 páginas, decidí hacerme otro.
Papel Ingres Fabriano, más grande, motivos japoneses de un papel que me trajeron de NY, con compensaciones para pegarle toda cosita que se me antoje sin temer a que el libro se deforme...
Me quedó tan bello!



Conclusiones:

  • La primera vez de algo no es la definitiva. Perdonarme el error.
  • Si no hubiera puesto en marcha el diario fracaso, no hubiera sabido cómo hacer el que ahora disfruto. Acción mata miedo.
  • Bajar la autoexigencia por un lado, y decidirme por otro a hacer sin temor, relaja y hace que fluya! El tiempo, las hojas, el placer es mío!




A las encuadernadoras, también nos pasa!

Salud, y, ya empezaste el tuyo? Sabes de qué se trata el Bullet? Acá el video oficial. 


DICIEMBRE

¿Haces cuentas a fin de año?




¿Cómo terminas este ciclo? ¿Cierras el año con sesudas reflexiones? ¿Haces listas gigantes de nuevos (y viejos, viejísimos) objetivos para el nuevo 2017?

Yo en general me niego a los intencionales repasos, pero así, de reojo, o más bien a todas luces, lo que veo del mío es que termino un año que fue muy bueno!
Nació Olivia, mi nieta y es la cuota de más amor que jamás he tenido, pero no te preocupes, no hablaré del tema, aburro, jaja. También en la cuenta positiva está que vino de visita mi hijo de Argentina, mi hija está feliz con su maternidad, tenemos salud, Fetiches de cartón se consolida como el proyecto de mis sueños,  viajé a dar talleres al interior de la república y a gringolandia también. 

Digamos, en un mundo convulso y después de varias sorpresas no gratas a nivel planetario, me siento dichosa y me la he pasado desde noviembre agradeciendo lo vivido en este rincón de la tierra.  

Para lo que viene, a pedido de Paula Lesina (la conoces?) había que definir una palabra para el 2017 y pensé en esta palabra: In-sistir. 

Consultando ahora su etimología, dice lo siguiente: 
Insistir

Del lat. “insistere” – “poner el pie sobre algo, pararse, presionar algo”, compuesto por el prefijo “in-” – “en” y el verbo “sistere” – “pararse”, derivado de la reduplicación de la raíz indoeuropea *sta- “pararse, estar firme”.


Eso es lo que quiero, In-sistir, en la propia voz, en lo construido, lo aprendido, la confianza y la certeza. 

In-sistir. En el camino que ondula entre el adentro y el afuera, hoy, y más allá, como rezo, como mantra.



¿Y tú? qué palabra te cantas a ti misma?





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